domingo, 23 de marzo de 2008


No pienses. No pienses. No pienses. Guárdate estos cinco minutos para tí. Reservado. No permitas que interfiera en estos cinco minutos. Quítate su gomina, su segundero y sus cordones. Deshazte la corbata, ya decidirás más tarde cómo te gusta definitivamente hacerte el nudo. Tres minutos. No te quites lo que no desees por despecho. Túmbate en la cama y recuerda que volvió a ser amplia. Dos minutos. No pienses. No pienses. No pienses. Reaproprópiate de tus gustos. No se trata de compartir. Un minuto. Tienes que ser egoísta por una vez. El pack se rompió. Pensar un poquito más en tí. No pienses. No pienses. No pienses. Hacía tiempo que no recordabas cinco minutos enteramente tuyos. Pensabas que sería imposible. Te guardaste todos los "y si" en el bolsillo y cerraste la cremallera. Ahora sólo tendrás que conseguir que esos cinco minutos se tornen en diez, en horas completas, en siestas, en comidas, en noches, en tardes y mañanas, conseguir que duren venticuatro horas, que sean semanas y después fines de semanas, conseguir arrancar un mes del calendario, conseguir olvidar su cumpleaños, su santo, vuestra primera vez, el aniversario. Hasta que un día escuchar su nombre en cualquier calle no te erice la piel. Pero ahora concéntrate, sólo necesitas reservar para tí diez minutos. No pienses. No pienses. No pienses.

No hay comentarios: