martes, 18 de marzo de 2008

Aros


Se peinó el pelo, que aún goteaba tras la larga ducha en la que había exfoliado parte de sus pensamientos. Pensaba que las lágrimas se fundían con el contínuo goteo de la ducha. Rodeó su cuerpo con la toalla, mientras quitaba el vaho del espejo.
Pensó en aquello que acababa de ver el la televisión, las alianzas eran un símbolo de unión en una pareja desde que los antiguos egipcios las usaban ya que su forma circular simbolizaba la eternidad por no tener principio ni fin, posteriormente los griegos desde el siglo III a.c. lo utilizaban en el dedo anular al considerar que la vena de dicho dedo llega directa al corazón y por ello estaba en contacto con los sentimientos.
Eternos sentimientos de la pareja.
Vio su cara hinchada y la sintió ardiendo.
Se sentó en la cama dispuesta a deshojar.
Lo primero que deshojó fueron todos y cada uno de los mensajes, cartas y felicitaciones navideñas. Deshojó las fotos de los marcos y las colocó en un baúl.
Deshojó su música y sus libros.
Deshojó los besos y los abrazos.
Deshojó el jersey dado de sí y viejo que guardaba en aquel cajón, el olor le evocaba demasiados recuerdos.
Deshojó los apelativos cariñosos.
Deshojó las caricias y los cuerpos desnudos bajo una sábana.
Deshojó su complicidad y sus miradas.
Deshojó su antaña ilusión.
Deshojó los toques y las llamadas.
Deshojó su futuro y pasado juntos.

Seguía sentada en su cama. Intentó sacarlo aunque no lo consiguió. Fue al baño y probó con jabón, tras un pequeño esfuerzo salió.

Volvió a la cama. Abrió el cajón de la mesilla y lo guardó.

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