miércoles, 31 de octubre de 2007

Motas de cristal


Marta tenía sus dos mitades repartidas en dos cajones. Dos mitades exactamente iguales salvo queuna no era la suplente de otra, cada mitad tenía cualidades distintas y entre sus dos mitades conseguía tener un cuadro casi perfecto.
El problema era que no podía tener sus dos mitades en el mismo sitio y a la misma vez, con lo cual siempre sentía que le faltaba su mitad, en el momento que tenía una mitad se sentía feliz pero cuando recordaba que le faltaba la otra mitad para tenerlo todo se echaba a llorar. Marta no era una consetidam pero no podía entender, tal vez lo que la atormentaba era su falta de entendimiento, porqué si existían dos mitades que se complementaban a la perfección, no podía ellas unirlas a su antojo con el fin de que todo estuviese perfecto. No era ya por ella, bueno hasta aquí pudo mentirse, en el fondo, muy al fondo, al final a la derecha de su ser, supo que se mentía a sí misma y que, en última instancia, la unica beneficiaria de aquella acción, inconclusa por aquel entonces, era ella.
Un día su capricho la atormentó en forma de obsesión obligándola a esconderse por la humillación y a coger sus dos mitades y unirlas sobre su mesa. En una décima de segundo ambas empezaron a temblar, a repelerse poco a poco pero con firmeza hasta que en un golpe seco se rompieron en mil cachitos de cristal. Los cachitos eran tan pequeños que no pudo reunir ni la mitad y además eran tan sumamente diminutos que aunque los hubiera conseguido reunir uno a uno jamás hubiese encontrado un pegamento tan fuerte como para unir aquellas pequeñas motas de cristal.
Entonces recordó esa frase que aquel día no supo entender: la avaricia lo pierde todo por quererlo tener todo.
Lo triste o feliz de todo aquello es que cuando hubo pasado un tiempo Marta lo reconoció ante Héctor: "Preferí y prefiero perderlo todo a tener que conformarme con la mitad"

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Me ha gustado mucho la historia. Aunque hace ya un tiempo que la has escrito...
Eso de preferir perderlo todo a quedarse con la mitad es algo que más de una vez nos ha pasado a todos...


P.D.:Ahora que me doy cuenta, mis mesas y casi todos los muebles de mi cuarto tienen dos cajones.Y sí, siempre necesito cosas de los dos.

El pájaro con alas de cristal dijo...

Vale, soy yo...que me he hecho un lío...