
Insitía e insitía, no se cansaba de insistir. Sólo ansiaba que le dieran la razón, que una día de buenas a primeras le dijeran: "Sí, tienes los ojos verdes, verdes como el mar que tantas veces se confunde en su azul, verde cielo, verdes como los pitufos, verdes como las sábanas frescas y extendidas azules, verdes como las converses azules, verdes como los poloflanes de agua marina,verdes como las ballenas y los delfines azules, verdes como los tartufos de la plaza nabona, verdes como el blue rives sin alcohol, verdes, verde como los chicles azules de menta (siempre fueron verdes los de clorofila), verdes como las canicas azules, verdes como el logotipo azul de pepsi, verdes como cuando dibujamos estrellas, nubes o burbujas, de ese mismo verde que viasualizamos en nuestro interior y que magicamente aparece en el papel como azul, si te refieres a ese color, ese mismo color, sí, tienes los ojos verdes, y al máximo que puedes aspirar (siendo una mera copia) es a tener los ojos azulesclaroscasiverdes. Más si para tí es tan importante seré la primera que diga que los tienes verdes y no permitiré a nadie que mienta diciendo que son azules."
1 comentario:
He decir que cada uno tiene querencia para ciertas cosas, pero los relatos sobre ojos y más concretamente, el subgénero de los dedicados a su color o a como cambian me encantan. Motivos personales aparte...
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